Una isla de mirada feminista

La ‘Isla de proyectos’ que estamos iniciando tiene, entre sus motivaciones y propósitos, la aportación al crecimiento social del espacio donde se encuentra, con humildad pero con intensidad y con ilusión para afrontar el reto que supone.

Uno de los ámbitos donde nos proponemos aportar es a la igualdad, porque pensamos que conseguir la equidad real entre géneros es uno de los desafíos principales que tenemos como sociedad, dado que una sociedad como la actual, que tiene discriminada a la mitad de su población (y que, en términos generales, tiene normalizada esa discriminación), no puede ser considerada justa ni desarrollada.

Las vulneraciones hacia las personas del sexo femenino, por el hecho de ser biológicamente mujeres, tienen sus raíces en la cultura patriarcal. Culturalmente asignamos a cada persona, en función de su sexo (privando de libertad para decidir y para que cada persona pueda ser como es), un papel o funciones determinadas en el hogar, en la empresa, en la pareja, en el espacio público (donde tradicionalmente la mujer ha tenido escaso y difícil acceso, privándola de la participación en los ámbitos de toma de decisiones), etc.

También culturalmente exigimos mucho más al físico de la mujer, valorándolo desmesuradamente y otorgándole más importancia que a otras características o acciones de la persona, además de hacer uso comercial y transmitimos la percepción de «mujer-objeto».

Estas distinciones en los comportamientos, percepciones e identidades de cada sexo, y otras muchas, que tenemos asimiladas y que socioculturalmente ponemos en práctica a diario (a menudo sin darnos cuenta), conducen a consecuencias todavía mucho más graves, como los acosos en los espacios laborales, y los maltratos y asesinatos en los espacios íntimos de relaciones convencionales de pareja.

Reaccionemos ante esta realidad y propongamos la necesidad de incorporar una mirada feminista en todos los ámbitos y acciones, que haga una identificación y análisis de cada discriminación para poder trabajar para su eliminación.

Obviamente es un trabajo colectivo, que incluye y afecta a mujeres y hombres, porque también ellos son educados en privación de libertad (con exigencias de triunfo, de liderazgo, de formas más agresivas, en el lenguaje más brusco o el tono de voz, por ejemplo para reforzar, supuestamente, la “masculinidad”); y porque el desarrollo social es una cuestión global que necesita la suma de los géneros.

El camino hacia la equidad real pasa para hacer reflexiones profundas y críticas. Supone un proceso personal y colectivo de deconstrucción, de aquello que tenemos naturalizado, y de reconstrucción, eliminando las diferencias desde la primera educación.

Por todo esto, incorporamos una mirada decididamente feminista a todos nuestros proyectos, de manera transversal, y también específicamente, mediante proyectos culturales y educacionales, con el objetivo de hacer nuestra aportación, desde esta ‘Isla de proyectos’, al cambio necesario para una sociedad justa.

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